Blogia

Castillos en el aire

La costumbre

Al final tendré que acabar admitiendo que me están pasando cosas que me empeñaba por todos los medios en negar (aunque de momento todavía puedo echarle la culpa de ello a alguien), porque hoy tuve otra prueba más.
A parte de eso estoy haciendo cosas que no me acaban de convencer; en la vida en general y en esta página en particular.
También ando empezando cosas nuevas y rematando cosas “viejas”, y yo soy muy de tener algo que hacer y vivir exclusivamente para eso sin pensar en nada más, por eso escribo menos. Tengo que estabilizarlo todo un poco y luego a ver si me paso por aquí más a menudo antes de empezar a agobiarme con cosas nuevas que hacer.
Dios, no se que pasa hoy que mi cerebro y mis dedos no se entienden nada bien, lo dejo antes de que esto se ponga peor...

Reality bites

A mi las cosas así a última hora y malamente, me puede consolar con creces en el momento, pero luego ya no me sirven y me quedo peor de lo que estaba.
Aunque cuando pasen vaya sonriendo involuntariamente por la calle; aunque me imagine cosas que no debería; aunque intente negar la evidencia y me de la risa en el intento...después nada es lo que tendría que ser, y aquello que me hace tan feliz por un segundo ahora me cabrea; y aquel chispazo que salta cuando la distancia es menor de cincuenta centímetros ahora son rayos y truenos.
Y eso que lo que yo quería estaba a un mísero estirar de brazo, sólo que no me atreví a tocarlo. Espalda con espalda. Respiraciones, voces y temores que se oyen y se ven. Coincidencias (mentira, que no existen).
También podría haberme pasado el viaje tocando el piano sobre ti.
Luego voy por ahí escribiendo por todas partes, como si se me fuera a olvidar que anduvo por aquí cerca, como si fuera a cambiar de un día para otro y yo quisiera conservarlo tal y como me parece a mí que fue. Nada de objetividad.
Y me duermo con esa cosa dentro que todavía no sé lo que es, y me gusta mucho; aunque ocho horas después ya no me gusta nada pero ya se ha convertido en algo inevitable. Y me duermo también con esa mueca que parece que es algo que realmente no ocurre y que nunca te va a pasar a ti hasta que te das cuenta de que eres una más, y que tienes encima la maldición de la “sonrisa estúpida”.
Y luego llega el día y con la luz las cosas son diferentes. Es entonces cuando me tapo la cara con las manos para no ver en lo que se ha convertido lo que pasó la noche anterior; aunque interiormente ponga todo mi empeño para que siga siendo tan bueno como quiero recordarlo. Pero no funciona. No hay quien engañe a los que manejan la realidad (los muy cabrones...).
Yo lo sabía; mis presentimientos siempre acaban por cumplirse. A veces me asusto a mí misma.
Y al final la conclusión de todo esto es que no hay nada. Y que la que se va a casa mirando continuamente hacia atrás y sintiéndose observada porque la han descubierto (gracias a su evidente pero inevitable descaro) soy yo. Y luego me miro en un espejo en el que no quiero verme y lo que parece un vómito de lascivia, desesperación y rabia me quema la garganta sin que yo pueda hacer nada.
Una vez más es lo de siempre. Creo que ya no hay quien me saque de las cosas de este tipo.

Antes

Mientras me quedo estáticamente sentada, con la espalda arqueada, las manos sobre la mesa y el aire dándome en la nuca, descubro que por mi ventana abierta puedo llegar a oir cosas que vienen de sitios demasiado alejados de mi casa y que nunca hubiera pensado que se pudieran oir desde aquí. Es entonces cuando mi imaginación se pone a dar vueltas como una loca y ya empiezo a pensar que me llaman, y no cualquier persona no, me llama quien me tiene que llamar. Y yo me dejo.
Entonces me acuerdo de hace años, y de aquel clic clic (extraño entonces, muy habitual ahora) que escuchaba por esta misma ventana cuando las cosas eran diferentes, cuando empezaban a cambiar.
Y me acuerdo de demasiadas cosas más, pero el sonido de las dichosas motos me saca de mis cosas y me doy cuenta de que se me ha hecho tarde, al final se me ha hecho tarde.

...

Que rara es la vida. Te da cosas y luego de un día para otro te las quita...Sí, demasiado rara para mí.
Y además he llegado a la conclusión de que el origen de mi actual egoísmo radica en que hace demasiado tiempo que nadie me echa un vistazo.

24 h y +

Ayer hice todo lo posible para que no se acabase el día, porque prefería quedarme con una cosa que había pasado (que fue una bobada pero a mí me hizo tremendamente feliz), que despertarme hoy y verlo todo con otros ojos (realismo de los cojones). Por eso me encontré a las cuatro de la mañana intentando mantener mis pies muy fríos, porque sabía que así iba a tardar mucho más en dormirme.

Sasoc

Un hombre muy mayor ataviado con una minifalda escocesa, botas negras de tacón y una chaqueta, nos deleitaba con una sesión de armónica.
Giro la cabeza; un chico con el pelo recogido y adornado con prendedores de chica.
Vuelvo a girar la cabeza; una chica hablando por el móvil mientras se toquetea descaradamente sus “partes nobles” (menuda expresión).
¿Es cosa mía o las cosas hoy están al revés?
Será porque quise empezar el día apagando el sol.
Mi amigo, al que hace mucho que no veo, me saluda. Nos vamos. Hablo más que de costumbre al principio. Me cuenta sus planes, sé que le voy a echar de menos. Una vez allí sólo somos dos personas, que poco le importan sus cosas a la gente. No puedo concentrarme si no dejan de preguntarnos cosas. Empezamos y me quedo sola. Acabo, me despido y me largo. Todo resuelto.
Me voy mientras oigo a mis sucesores hablar a mi lado. Me entran unas ganas terribles de escribir. Veo a gente corriendo, gente con sandalias y jersey de lana con cuello de cisne, alguien con tres perros en los brazos, pijas, unos ojazos azules totalmente felices de la vida. Gente, gente, gente, que bien me cae la gente.
Llego a mi casa con la música a todo volumen y con menos cosas que cuando me fui.
Odio la sensación que tengo antes de un examen, no me gusta nada. Me encanta la sensación de después. Las sensaciones de “después de” probablemente son casi siempre mejores.

...

He retenido tantas estupideces a lo largo de mi vida, que ahora cuando necesito un cachito de memoria para algo importante no tengo de donde sacarlo.

Yo tengo, tú tienes...

Hoy (y no es un hoy literal), estoy demasiado lejos de todo el mundo.
Siempre dejo las cosas pasar como si por dejar de pensar en ellas no estuvieran pasando; luego cuando ocurren simplemente me limito a asumirlas y a quejarme de todo. Y eso, aunque me empeñe en pensar que está bien, no siempre es bueno.
Tengo que hacer miles y miles de cosas, como cambiar el diseño de esta página y adecentarla un poco...pero lo dejo pasar.
Tengo que estudiar mucho más de lo que lo hago...pero lo dejo pasar.
Tengo que ordenar un montón de cosas de mi habitación, cabeza y vida...pero las dejo pasar.
Tengo que buscar información muy necesaria, tengo que hablar con gente, tengo que cantar, tengo que cambiarme, tengo que revelar fotos, tengo que buscar discos, tengo que cortarme el pelo, tengo que centrarme, tengo que irme, tengo que volver, tengo que despedirme de demasiada gente, tengo que aprender, tengo que acabar, tengo que contar hasta 10, tengo que escribir, tengo que abrazarle, tengo que pensar en otra cosa, tengo que dibujar, tengo que aprovechar, tengo que pasar menos tiempo aquí, tengo que poder hacerlo...y aquí iría la segunda parte de la frase, pero ya la he repetido bastante.
Hasta otra Agosto. Hasta otra todo.

Adiós verano y un poco de todo

Este fin de semana estuve en un par de conciertos. Uno de ellos fue el de Marea, al cual tenía infinitas ganas de ir (por muchas y variadas razones) desde hacía bastante tiempo; no me decepcionó en absoluto (también por muchas y variadas razones). Es algo que me pasa con casi todo; cuando espero algo con muchísimas ansias, es bastante fácil que me guste una vez que ocurre, a no ser que sea una mierda demasiado evidente, que entonces también sé ser objetiva y reconocerlo, pero si no, no hay problema, me conformo con bastante poco en ese sentido. Porque si tienes muchas ganas de algo lo realmente importante es que llegue, y no que sea 100% perfecto.
El jueves tengo un examen horrible, aunque la materia es interesante si sabes por donde cogerla. No me presenté en su día porque generalmente vivo en las nubes y desde allí no es nada fácil enterarse bien de las cosas, así que me lié con las fechas y “atrasé” el examen unos días según me convenía a mí; fue una putada.
Los apuntes por los que tengo que estudiar son una auténtica urza, pero bueno, intento ayudarme con códigos y leyes porque si todo sale bien (y espero que sí porque el profesor ya está jubilado y no le aporta absolutamente nada suspender a la gente [aunque yo a veces me confío demasiado y luego pasa lo que pasa...]) ese examen, más o menos, marcará el final de mi carrera, lo cual se supone que es muy positivo. Ya veremos lo que sale.
Hoy me levanté con una verdadera sensación de “fin del verano” y fin de todo lo que ello implica. Ya lo había asumido desde hacía un montón (básicamente para mí no ha existido este verano), pero hoy fue una confirmación en toda regla; fue lo primero que pensé nada más que abrí los ojos (después de cinco cortísimas horas de sueño). Que asco.
Lo único bueno (o malo, según se mire) es que ahora hay cosas nuevas en mi cabeza (más jaleos), que a lo mejor me hacen olvidarme aunque sea un poco de las cosas de siempre, pero esto es otro tema...
Quería comentar un montón de cosillas más, pero sólo me vienen frases sueltas, así que cuando lo tenga un poco más ordenado todo ya iré hablando relajadamente de ello.
P.D: Muchísima suerte a los que tenéis exámenes.

Y ya no me acuerdo de mucho

No he tenido tiempo para pasar cerca del ordenador esta semana (bueno, lo he tenido, pero más bien he querido no tenerlo).
El viernes 20 empezaron cinco días en los que se está obligado a pasárselo bien durante más o menos 120 horas seguidas. Creo que fueron las fiestas definitivas, las últimas. Tengo una sensación rara y como de cambio con eso.
El día después del último me levanté dolorida, amoratada y vomitando; a lo mejor es una especie de resumen de todo.
Puede que estos días atrás haya perdido el momento justo para cambiar mínimamente las cosas, quizá pude hacerlo, pero finalmente no lo hice. Fui totalmente consciente de lo que estaba “no haciendo” y seguramente volvería a repetirlo todas las veces que se presentara la ocasión. Creo que me he acostumbrado demasiado a mi situación actual.
La consecuencia de ello fueron un montón de “insultos cariñosos” de gente que se supone que me aprecia, pero no me importa, sé porqué lo hice.
También hubo gente que me dijo cosas muy chulas, espero que no fuera solo por efecto del alcohol y su fase de exaltación de la amistad; y también que de un tiempo a esta parte me veían triste y como que no era yo, y creo que eso no era por el alcohol. Y además creo que a veces hablo demasiado, y cuando me doy cuenta ya he dicho cosas que no tenía pensado decir.
Vi a gente que me apetecía un montón ver (aunque para variar, durante demasiado poco tiempo), y también vi a gente que no me apetecía nada, pero eso siempre pasa.
Debería/podría hacer una crónica completa y detallada de toda esta semana porque si me paro a pensarlo pasaron bastantes cosas, pero creo que prefiero no hacerlo; mejor me quedo con el buen recuerdo del último día (a pesar de que quizá podría haber sido aun mejor), que de todas formas supongo que compensó a los anteriores.
P.D: Me reafirmo en mi odio hacia los fuegos artificiales, voladores, petardos y todos sus derivados; además de completamente inútiles son extremadamente molestos.

Lo de siempre

Hoy escribiré algo completamente depresivo y pedante, porque así es como me siento; porque cuando mejor me lo estaba pasando esta noche me ha dado un bajonazo terrible, y ya estoy hasta las narices de ponerme tan inaguantable. Doy pena.
He hecho que la gente se pasara todo el tiempo contemplándome aun sin yo quererlo, he hecho que la gente cambiara sus planes, he hecho que no me soportaran, y he hecho, como siempre, el ridículo. Hoy no tenía que ser así, hoy yo tenía que ser invisible para todos. Para él más.
Que lo único que me apetecía hoy era sentarme y verte pasar (pero no al revés). Y si me dejas, sacarte los colores, que al final todo se resume a que lo único que quiero es eso.
No podéis sorprenderos tanto, no podéis seguir pensando que yo siempre estoy bien, que puedo animaros en cualquier momento cuando ni siquiera me soporto a mí misma; hay veces que no puedo ayudar porque sé que haré todo lo contrario. También hay veces que la que necesita ayuda soy yo, pero no la pediré nunca, porque seguramente la mayoría de las veces no me la merezca. Creo que tengo lo que me busco, aunque yo quiera autoengañarme pensando que soy una incomprendida y una desafortunada.
Esto es el mismo rollo de siempre y si yo no fuera yo y me leyera pensaría que soy demasiado repetitiva y patética.
Se me ha caído todo de las manos y se ha roto, y ya no quiero arreglarlo porque sé que se volverá a romper aunque yo lo sujete con todas mis fuerzas.
No sé escribir lo que me ronda por la cabeza y eso que tengo algo así como mil millones de historias; decirlo no es más sencillo. Quería escribir sobre un par de cosas curiosas pero no lo haré, así que habrá que conformarse con esta porquería.
Una vez más me he dado cuenta de lo estúpido que es lo que me pasa, porque prácticamente nadie es capaz de comprenderlo por mucho que me digan. Creo que hay cosas que no hace falta explicarlas porque la gente que te interesa que las sepa debería saber deducirlas ya que son cosas que yo encuentro muy lógicas, pero no es así. Nada de lógica.
Mañana todo volverá a lo mismo, yo olvidaré esto y el resto del mundo también, porque yo siempre estoy dispuesta y preparada para dar ánimos. Caiga quién caiga ¿no?

Lo reconozco

Sí, me había "arreglado" por eso; pero se ve que no calculo nada bien.

Tira y afloja

Ahora salgo de casa estirando el cuello como una tortuga, no sea que haya algún milímetro de calle que se me escape y por donde pueda ver algo que no me gustaría estar perdiéndome. La verdad es que casi sé que si me quedo algún tiempo en un lugar fijo probablemente aparezca lo que quiero ver; es lo bueno de vivir en un sitio no muy grande.
También salgo pensando en cómo narices voy a ocultarme para pasar lo suficientemente desapercibida. Tira y afloja.
A pesar de ello, aún tengo que descubrir si me conviene o no que estés por aquí.
He estado en contacto con gente conocida, el sol, una camarera muy maja, gente poco interesante, un tío muy raro que no decía más que obscenidades, cervezas, muchos cuartos de baño, gente no muy agradable, y un tío que insistía en introducirme en el mundo de las drogas.
He soñado que había alguien que me daba millones de besos.
He tenido un cruce de caminos que me ha dejado una sensación muy extraña. He escuchado una voz y también me he quedado con una sensación un tanto rara. He visto a ese alguien (dueño de la voz y participante del cruce) y me ha ocurrido lo mismo....y es que todo lo que me pasa con determinada/s persona/s (mejor en singular) siempre me hace sentirme de la misma forma, y no es del todo agradable.

...

Ahora mismo es un odio profundo hacia todo lo que me rodea. Hacia ti. Hacia mi misma; sobre todo hacia mi. Por ser como soy, por sentir lo que siento, por actuar como lo hago. Por divinizarte. Transfiero la posible culpa que pueda existir de tus manos a las mías, para poder cabrearme físicamente con algo y así hacerme daño real, del que casi puede tocarse.
Me caigo dentro de los ojos de la noche y allí los ángeles son como árboles sombríos que no paran de bailar.
Me anulas. Me haces odiarme sobremanera. Provocas en mí un grave sentimiento de autocompasión que no se compensa con nada.
Me hago a la idea de que me voy a morir con todo ello cosido en la espalda.
No me aportas casi nada. Me estoy perdiendo.
(Escrito esta noche a una hora bastante indecente, entre el sueño real y el irreal).
Porque creo que no soy la única...(Peter)

Si tú supieras, si yo te dijera, si yo te contara...

A ti creo que nunca te he escrito nada. A ti que te lo mereces tanto como cualquiera. Tú que me hacías retorcerme cada vez que te veía los ojos.
La de estupideces que hice, pensé y dije, menos mal que eso no lo sabes. Menos mal que no sabes nada de lo que no se ve, casi mejor así. Es ridículo para cualquiera asumir las cosas que se me pasan por la cabeza, pero no para mí, que es mi día a día, que es la base de cada cosa que hago.
Y la mitad me lo callo, porque estoy empezando a pasar de “tonterías”(¿lo son?); pero en realidad no eres tú, sino que eres TÚ. Un poco menos que ÉL, pero sin duda muchísimo más que otros.
Y que nunca sepa como decir las cosas es una putada, porque esto acaba siendo basura, como lo es siempre.
Sé exactamente cuando fue la primera vez que estabas, pero no sé cuando te marchaste, probablemente porque aún no lo has hecho. Tampoco te veo alejándote.
Muchas más cosas que el resto, no sabes cuantas. Todas juntas y enredadas.
Y las puñaladas que escuché. Incluso te odiaba (mentira); acabe aprendiendo a soportarlo y me conformaba porque tú eras parte de la vergonzosa escena, sólo por eso.
Yo quiero que me cojas, me abraces, me arrincones, me rodees, me digas y me hagas, y quiero retorcerme como antes pero esta vez en serio. Y que me oigas si hace falta, que el gritarte cosas si tú no las escuchas ahora ya no tiene sentido.
Tengo su nombre. Tengo más cosas.

Sella

Me voy. Me voy a verte a ti, o a ti, o a ti. Seguro que me vuelvo sin ver a nadie, que es lo que me toca; además ya sé que hay mucha gente a la que quiero ver que no va a estar allí, y también sé que hay ciertas cosas que no van a ocurrir, pero bueno, una más entre tantas. A ver si con esto se me olvida todo un poco, lo que tengo y lo que no tengo, aunque sólo sea por un día. Espero pasármelo bien de todas formas, porque si no ya puedo declarar oficialmente que mis vacaciones han sido una basura. Ya contaré.

Yo quiero...

..."Volverá a brillar tu mirada escaramuza
olvidé que te tenía que olvidar.
Tiempo de mentiras, desabróchame la blusa
ya que has vuelto no me hagas esperar.

Nadie entenderá mis abrazos hacia atrás.
Porque estamos tan a gusto juntos
que reincidiremos hasta el fin del mundo...

Volveré a buscar tu sonrisa traicionera
será como siempre en primavera
tiraremos piedras a la luna llena."...

(Nosoträsh - Reincidentes)

¿Qúe quieres tú? :)

¿Soy?

Ya es demasiado tiempo. No creo que nadie pueda llevar bien algo así. ¿Tan difícil es?

ELLA

Ella es simplemente perfecta; desde la punta de su nariz hasta el extremo más opuesto de la misma: PERFECTA.
Me encanta encontrármela en medio del pasillo y tirarme encima suyo a darle besos, achucharla mientras duerme la siesta en el sofá, y molestarla todo lo que puedo besándole la nariz constantemente, y abrazándola mientras vemos la tele. Y tocarla; mucho, muchísimo.
A veces tiene el pelo corto y muy suave, está muy guapa porque se ven sus movimientos y sus gestos mucho más, pero yo la prefiero con el pelo largo.
Es de lo más elegante en cada cosa que hace, cada movimiento es exactamente como tiene que ser, y también es muy presumida (aunque intenta disimularlo), pero a mí me gusta.
El día que llegó me enamoré de ella al instante, era tan pequeña y tan frágil que me dieron ganas de cuidarla el resto de mi vida; y supe que nos entenderíamos bien. Es que me pase lo que me pase, sé que ella anda por ahí cerca y me siento a su lado, y la miro y se me olvida todo.
Algunas noches se viene a mi cama, pero enseguida nos molestamos mutuamente y acaba por marcharse.
Me chifla mirarla cuando duerme, y si veo que se altera cuando sueña yo estoy ahí para tranquilizarla; y también la forma en que se despereza cuando se levanta, y el ruidito que hace cuando bosteza, y lo curiosa que es.
A veces me pide agua con eso tan característico que sólo ella hace; y se tumba delante de la puerta y no me deja salir de casa, y yo no puedo hacer otra cosa que quererla todavía más.
Y le doy abrazos y más abrazos, y estaría dándole besos eternamente, y acariciándole las orejas y la barriga.
Se pone contentísima cuando nos vamos a algún sitio y me saluda como nadie cuando llego a casa; y disfruta de cada situación al máximo, y eso es algo que me encanta. Lo único que le falta es hablar, aunque a mi sus ladridos y sus enormes ojos castaños me lo dicen todo.
P.D: Sólo la gente que vive una situación parecida puede entenderme. No me cabe en la cabeza que se pueda tener un comportamiento diferente con ellos.

...

A veces pasan cosas que definen el rumbo que va a tomar la vida de la gente desde ese preciso momento.
Es entonces cuando se es consciente de lo tremendamente injusta que es la vida y lo pequeñísimos que somos nosotros (aunque suene a tópico es cierto). La impotencia de no poder hacer nada, te hace disminuir y sentirte completamente vulnerable cada segundo que pasa; pero la diferencia es que para algunos el final de todo eso es marcharse a casa.
Ni siquiera sé cómo escribir lo que quiero escribir, pero creo que tampoco voy a intentarlo; seguramente cuando publique esto se me ocurrirán miles de cosas que decir y cómo decirlas, pero a veces sobran las palabras; porque hoy todo es una mierda.
El mundo está muy mal construido. Ojalá la vida fuera un poco más justa. Ojalá las cosas no fueran como son.